Tips y claves para el currículum de los investigadores

Esta publicación fue redactada aprovechando el trabajo realizado por Martina Andrés, durante su colaboración en Zinklab los meses de febrero a mayo de 2020.

A la hora de confeccionar cualquier currículum vitae (CV) son muchas las cuestiones a las que hay que hacer frente antes de presentarlo. Esta reflexión es útil para cualquier ámbito. Sin embargo, si hablamos del ámbito investigador en particular veremos que hay que tener en cuenta muchos factores para nada habituales en la mayoría de contextos profesionales. Entre esos factores se encuentran algunos tales como adaptar el currículum a las exigencias precisas de la institución o programa al que va dirigido, alterar mínimamente infinidad de datos, no dejar pasar ni una certificación que acredite que hemos incrementado nuestra formación, en definitiva,  mantener un currículum vitae actualizado casi de forma continua. 

Hay que tener en cuenta que lo que más tiene que destacar en el CV de un investigador/docente es la transferencia de conocimiento, es decir, lo que aporta o ha aportado con su trabajo a la comunidad investigadora. ¿Cómo se transmite este conocimiento? Aunque también se debe dar espacio a los proyectos de investigación en los que se ha participado, las estancias realizadas en otras universidades, o todas las participaciones relevantes en jornadas, congresos o talleres, entre otros, la forma más habitual de incrementar el currículum científico es mediante la publicación de artículos científicos en revistas especializadas o libros, textos académicos que reflejan la actividad investigadora 

Publicar en una revista científica no es “tan sencillo”. Al hecho de poder realizar una investigación de calidad en un ámbito cada vez más competitivo se unen la necesidad de estar pendiente de los cambios que se producen en cada campo, la meditada elección de revista a la que se quiere enviar la publicación en cuestión y el largo proceso burocrático que a veces supone la revisión por pares que caracteriza a estas publicaciones.

Estos dos últimos pasos no dependen directamente del trabajo del investigador, y sin embargo son clave para garantizar su reconocimiento público y su progreso profesional. Por ejemplo, al igual que le ocurre al propio investigador -cuánto más se citen sus publicaciones, tanto él como su trabajo obtendrán más reputación- una revista también compite por su prestigio, para atraer a mejores investigadores. Y puede ocurrir que el medio que hace dos años era más prestigioso en un campo concreto, puede dejar de serlo al no ser citado o al aparecer otras revistas que se citan con más frecuencia. No debemos tomar este criterio a la ligera, puesto que el mismo se asienta en la idea de que una buena publicación, aquella que realmente ha generado un impacto en un campo científico en cuestión, será ampliamente citada por colegas de profesión, ya sea porque se hacen eco de su impacto o porque les sirve de sustento a sus propias investigaciones. Esto hace que cada día sea más habitual exigir publicaciones en revistas de prestigio como requisito para reconocer méritos en la comunidad científica.

Esta cuestión está ampliamente asumida por esta comunidad, que sabe que a la hora de redactar un artículo es importante elegir previamente dónde se va a publicar, analizar cuáles son las revistas o editoriales con más relevancia y tener claro cuál es la que se adapta mejor a los objetivos de cada investigador. No entra en juego sólo el prestigio como intangible, sino también la reputación que puede abrirle la puerta a un ascenso o una consolidación como profesional.

Para facilitar esta labor existen  herramientas a disposición de toda la comunidad, como las ofrecidas por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en su apartado de recursos científicos, que analizan el Journal Citation Report (JCR) de la publicación; Introduciendo el nombre de la revista se puede conocer cuál es su índice de impacto y orientar al investigador en sus decisiones. Esta aplicación ofrece muchas posibilidades, aunque requiere ciertos conocimientos para su manejo, por lo que la FECYT pone a disposición del usuario un manual de uso de dicha herramienta, disponible mediante videotutoriales. 

A veces no es suficiente con publicar en una revista de prestigio, dado el alto volumen de publicaciones científicas que se realizan cada año (buscar referencia seria de esto). Por esta razón cada vez es más necesario recurrir a plataformas que permitan al investigador compartir conocimientos y –sobre todo- artículos con sus colegas de profesión. Si no participa en estos canales -Que podrían darle a su trabajo la visibilidad que necesita para ser reconocido y citado por los compañeros de profesión- puede quedarse fuera de juego.

Hay diferentes plataformas como SICA, ResearchGate o Docentia que te permiten tener un perfil en el que se muestren todas tus publicaciones, participaciones, etc. y estar en contacto con el resto de la comunidad investigadora.  Pero a veces -como ocurre con el caso de SICA- los investigadores encuentran tantas plataformas como entidades o administraciones existen gestionando los distintos trámites burocráticos a los que se enfrentan, lo que obliga a mantener un CV actualizado –y, cada vez más, digitalizado- de forma constante.

No importa que la estructura de los currículums investigadores esté más o menos estandarizada, y que incluso existan modelos de currículum normalizado a nivel estatal e incluso europeo, el investigador acaba obligándose a adaptar tantos currículums como becas a las que quiera optar, estancias que se vaya a solicitar o instituciones a la que vaya a presentar su documentación. 

Para el investigador compaginar su investigación y su labor docente con esta tarea que, en algunos casos, se torna ardua y complicada por la cantidad de datos que hay que manejar, es cada vez más difícil. El investigador pierde mucho tiempo adaptando su currículum a las exigencias de cada plataforma y de cada convocatoria, además de mantener un perfil digital que puede ser clave para obtener la reputación requerida.

¿Cuál es entonces la mejor solución para no convertir la actualización del CV en un problema más? No dejar nada para después (Enlace a gestión curricular): no actualizar el currículum sólo en el momento en el que los tiempos de una solicitud aprietan, sino mantenerlo al día, actualizado periódicamente. 

Está claro que los desafíos a los que se enfrenta la comunidad investigadora son numerosos y consumen una gran cantidad de tiempo. En algunos casos, aparecen obstáculos que hacen imposible el desarrollo de la labor de investigación –y ya ni hablar de la labor docente, difícilmente ineludible en nuestro contexto-. Es necesario apoyarse en alternativas que permitan a los investigadores centrarse en lo que realmente deben hacer; investigar, y olvidarse de las incesantes necesidades de actualización y confección de curriculums científicos en múltiples formatos y plataformas.

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